Nuestro equipo de entrenadoras Boutique Barre
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Soy mexicana, nutrióloga, entrenadora, instructora de barré y fiel creyente de que todo en esta vida es un balance.
Amo bailar, practiqué ballet 10 años y toda mi adolescencia, acudí a cada clase de danza habida y por haber. Terminando la universidad, descubrí el Pilates, fue la disciplina que despertó en mi esas ganas de trabajar el cuerpo con consciencia cada día. Al poco tiempo por curiosa y un poco escéptica de la técnica, conocí el barré. Me enamoré.
Como es que algo que parecía “suave” e “inofensivo” implicaba un reto para mí cada vez, un entrenamiento completo, divertido, lleno de técnica y sobre todo…efectivo, que a su vez me parecía el mejor complemento para mi otra pasión, el entrenamiento de fuerza.
Decidí aprender más, hice una certificación en Las Vegas, una más en Ciudad de México, abrí mi propio estudio, di clases en varios más y un par de años después, tuve la fortuna de trabajar durante 5 años en el mejor estudio de barra en Iberoamérica.
Recién llegada a Madrid con la oportunidad de emprender de nuevo, aquí estoy, feliz de compartir contigo Boutique Barre y su filosofía.
“Disciplina es amor própio”
Es mi frase favorita y lo creo firmemente. Es el día a día, los pequeños hábitos y la rutina lo que marcan la diferencia; el cumplir contigo y reconocer que es valioso todo aquello que haces por ti, es lo importante.
Ayudarte a alcanzar tu mayor potencial y motivarte a darlo todo pasándolo bien y disfrutando cada clase, es mi misión e intención.
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Soy Isabel, mexicana, apasionada del movimiento y del bienestar en todas sus formas.
Desde muy joven encontré en la gimnasia olímpica una forma de expresión, disciplina y conexión conmigo misma. Más adelante, el baile me abrió nuevas puertas para explorar mi cuerpo con libertad y creatividad, y compartir ese camino con otras personas se volvió algo natural: comencé a dar clases de gimnasia a niñas pequeñas y también enseñaba acrobacia en un estudio de danza.
Con el tiempo, mi interés por el cuerpo consciente me llevó a certificarme en Mat Pilates, y fue ahí donde conocí el Barre. Desde la primera clase supe que había encontrado algo especial.
El Barre representa para mí una fusión de todo lo que amo: la fuerza, la técnica, la presencia y la sensibilidad. Es una disciplina que me permite conectar mente y cuerpo, y que a la vez me reta a ser constante, creativa y compasiva conmigo misma y con quienes me rodean.
Actualmente estudio Economía y Negocios Internacionales, y aunque mi formación académica va por otro camino, el movimiento sigue siendo mi centro, mi equilibrio.
En mis clases busco que cada persona se sienta fuerte, enfocada y conectada consigo misma. Que descubra que cuidarse también puede ser ligero, poderoso y profundamente transformador.
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Soy Tamara, peruana de nacionalidad y apasionada por el movimiento, el bienestar y el poder transformador del cuerpo en conexión con la mente.
Aunque me formé en Marketing y Negocios Digitales, y he desarrollado toda mi carrera profesional en el mundo corporativo, mi verdadera pasión nació lejos de las oficinas y los indicadores de rendimiento: el deporte y el poder mover mi cuerpo especialmente en el baile. Desde muy pequeña, el baile ha sido parte esencial de mi vida, una forma de expresarme, de sentir y de habitar mi cuerpo. Con el tiempo, esa misma pasión se extendió al mundo del deporte y, eventualmente, me llevó a descubrir el mundo del wellness.
Hace cuatro años conocí el Barre, y fue amor a primera práctica. Mis bases en el baile y mi amor por el deporte hicieron clic de inmediato con esta disciplina que combina técnica, elegancia y fuerza. Desde entonces, el Barre se ha convertido en mi espacio seguro, mi refugio diario, un momento para desconectar del ruido exterior y reconectar conmigo misma.
Hoy, compartir esta práctica con otras mujeres es lo que más me motiva. En cada clase busco que mis alumnas perfeccionen su técnica y que descubran el sentirse libres, presentes y conectadas con su cuerpo. Me enfoco en dar una clase muy completa en donde trabajen todo su cuerpo, sí, pero sobre todo en que disfruten del proceso, que encuentren en el Barre un espacio para ellas, donde puedan sentirse fuertes, ligeras y auténticas.
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Soy Marina, asturiana de origen pero madrileña por adopción desde hace ya varios años, una ciudad que se ha convertido en mi segundo hogar. Desde muy pequeña he estado ligada al movimiento: me formé en ballet clásico y en sus distintas variantes, llegando a profesionalizarme en esta disciplina. Aquellos años marcaron profundamente mi forma de entender el cuerpo, la disciplina y la expresión a través del movimiento.
Siempre he sentido una conexión especial con el bienestar y con la importancia de escuchar al cuerpo para encontrar equilibrio también en la mente. Mi camino profesional, sin embargo, me llevó al mundo de la aviación, un entorno exigente, dinámico y lleno de retos que me ha enseñado disciplina, constancia y capacidad de adaptación.
Pero más allá de los aviones y los horarios cambiantes, esa inquietud por reconectar conmigo misma nunca desapareció. Fue así como, casi sin darme cuenta, me acerqué al mundo del deporte y, en concreto, al barre. Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtiéndose en una parte esencial de mi rutina. Encontré en esta disciplina una combinación perfecta de fuerza, elegancia y control, muy en línea con mi base en la danza, además de un espacio donde desconectar y recargar energía.
Con el tiempo, esa pasión creció hasta impulsarme a compartirla con otras personas. Hoy, además de mi trabajo en aviación, enseño barre y disfruto acompañando a quienes, como yo, buscan sentirse mejor en su propio cuerpo. Para mí, cada clase es una oportunidad de crear un pequeño refugio: un momento para moverse, respirar y reconectar.
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Soy Bea, abogada especializada en derecho deportivo y, sobre todo, una apasionada del movimiento, el bienestar y la conexión entre cuerpo y mente.
Aunque mi camino profesional empezó en el mundo jurídico, pronto entendí que no podía quedarme entre oficinas y papeles: el deporte siempre ha sido mi verdadera vocación, el lugar donde me siento más yo.
Desde hace años, el entrenamiento forma parte de mi vida no solo como disciplina, sino como una forma de expresión, de equilibrio y de energía. Descubrir el Barre fue encontrar una práctica que lo reunía todo: fuerza, control, elegancia y esa conexión profunda con el cuerpo y la respiración que transforma por dentro y por fuera.
En mis clases me defino como cañera, exigente y divertida. Me gusta que trabajes, que salgas sintiendo que has dado lo mejor de ti, pero también que disfrutes, que te rías y que desconectes del mundo exterior. Mis clases son dinámicas y completas: no solo vienes a entrenar, vienes a regalarte un momento para ti, a conectar contigo misma y a salir más fuerte, más consciente y con mejor energía.
Mi objetivo es que cada persona que entre en clase no solo mejore físicamente, sino que descubra lo capaz que es, conecte con su cuerpo y encuentre en el Barre un espacio donde sentirse bien, libre y poderosa.
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Soy Jessica, venezolana y madrileña de corazón desde hace cinco años. El movimiento ha formado parte de mi vida desde que tengo memoria. Empecé mi camino en la danza siendo muy pequeña, formándome en ballet y gimnasia, disciplinas que me enseñaron la base técnica, la disciplina y el amor por el escenario. Con el tiempo, la curiosidad por explorar nuevos estilos me llevó a descubrir otros ritmos que terminaron marcando mi trayectoria como bailarina, participando en competencias, torneos y academias donde pude desarrollar aún más mi expresión artística.
Aunque mi formación académica fue en Comunicación —otra de mis grandes pasiones— siempre he tenido una conexión muy fuerte con el mundo creativo. La moda, el arte y el movimiento han sido constantes en mi vida, formas distintas de contar historias y expresarme.
Hace tres años descubrí el barré y fue un auténtico flechazo. Lo que comenzó como una práctica más se transformó rápidamente en una verdadera pasión. El barré reúne muchas de las cosas que siempre me han acompañado: la técnica del ballet, la fuerza, la música y la conexión con el cuerpo. Desde entonces se convirtió en parte fundamental de mi día a día.
Madrid es hoy mi segunda casa, una ciudad que me ha regalado oportunidades, crecimiento y un espacio para seguir evolucionando tanto personal como profesionalmente. Aquí encontré también el camino hacia la enseñanza, algo que me llena profundamente. Ser profesora me permite compartir mi energía, mi experiencia y mi amor por el movimiento con cada persona que entra a clase.
La vida, de alguna forma muy bonita, me llevó a dedicarme a lo que más me apasiona: bailar, moverme y acompañar a otros en ese proceso. Para mí, el barré es mucho más que un entrenamiento; es una forma de conectar con el cuerpo, de ganar fuerza y confianza, y de disfrutar del movimiento.